viernes, 29 de junio de 2012


La noticia de la muerte  Juan Alberto Ramón Badía me conmovió mucho porque además de ser uno de los personajes a quién Ricardo Altube  admiró  como periodista y como persona,  tuvo con él  coincidencias tan notables   que me hicieron rememorarlo .

Ambos   se fueron  por la misma cruel enfermedad y ambos  la sobrellevaron  con la misma dignidad e hidalguía . 

Pero  también se parecieron  por  su cultura del trabajo,  del esfuerzo y porque también ambos  en lo suyo llegaron  al lugar más alto al que puede aspirar  alguien con tanto empuje.


Cuando le dieron el Martín Fierro este año, Badía,  en un relato conmovedor,   contó que  cuando  recién empezó su carrera  le preguntaron cual  era el  sueño que deseaba  poder  realizar  en su profesión, y   él contestó que  lo que el soñaba  era  “tener una trayectoria”.  Y que eso no se lograba de un día para el otro.


Estoy segura de que Ricardo hubiera  contestado lo mismo.   Trabajó día a día para eso .   Una de sus frases de cabecera y que lo estructuraba como persona fue que se le atribuye  a Guillermo de Orange “ No necesito esperar para emprender ni tener   éxito para perseverar”.    Y  así fue su vida en todos los ámbitos.


También,   como se dice unánimemente de Badía,  Ricardo fue una de esas pocas personas que a pesar de ser indiscutiblemente exitosas, no tuvo  enemigos.  

Fue querido  y respetado   por todos.  Amigo de sus amigos a ultranza.  Respetuoso de los que pensaban diferente.  Capaz de hacerse valer sin agredir ni  denigrar  a nadie. Generoso con todos  y dando oportunidad de brillar a los demás. Admirador de los talentos ajenos,  cosa muy poco usual en los exitosos.

Y  por último  y  no menos importante,  fanático de River como él.  Lamentablemente Ricardo no tuvo la suerte de Badía de ver a su amado River otra vez en primera.